jueves, 21 de febrero de 2019

¿Comprar una casa o vivir en alquiler?


El auge que ha experimentado la demanda de alquiler y el incremento de sus precios han provocado un cambio en el planteamiento de vivienda de los consumidores, y han conseguido que la idea de comprar una vivienda vuelva a recuperar su posición en la mente de la población.
Desde hace dos años, el alquiler de viviendas ha estado altamente demandado en las principales ciudades de España y como consecuencia, se ha incrementado también su valor en lo que a la cuota mensual se refiere. Pero algo está cambiando. Más del 50% de los españoles valora la opción de vivir de alquiler como una situación temporal y poco rentable a largo plazo, y prefiere disponer de una vivienda en propiedad. Incluso los millennials – la generación nacida en los 80 y 90 –  comienzan a entrar en el mercado inmobiliario considerando ser propietarios y muestran una mayor intención de compra en el futuro.


Los datos recogidos por el Instituto  Nacional de Estadística (INE) indican que más del 75% de las viviendas ocupadas en España son de propiedad, quedando por debajo de un 20% las de alquiler; puesto que las cesiones no forman parte de las viviendas de alquiler.

La situación actual del mercado inmobiliario en España está causando en los ciudadanos un replanteamiento sobre la compra o el alquiler de una vivienda. Teniendo en cuenta el esfuerzo económico inicial que supone la compra de un inmueble, que no todo el mundo es capaz de afrontar, se valoran ambas opciones:

Compra de una casa:
La disposición de ahorros es algo necesario puesto que el préstamo que nos ofrece la entidad bancaria será del 80% de la tasación del inmueble. A ello habrá que sumar los gastos de compra y los intereses que se generen.
Si la hipoteca es de tipo de interés variable, la cuota mensual no va a ser estable y lo más probable es que acabe incrementándose con el paso del tiempo.
Además, debemos tener presente que existen unos costes fijos y variables de comunidad, IBI, tasas municipales, seguros, etc., a los que el propietario debe hacer frente.
Una vez finalizado el coste que supone la adquisición de un hogar, el patrimonio se incrementaría debido a que el piso aumentaría en valor.

Alquiler de una casa:
En el mercado inmobiliario partimos de un alquiler de 650 euros mensuales de media, teniendo en cuenta que esta cifra variará dependiendo de las características del inmueble, la ubicación y la ciudad donde se encuentre.
Es frecuente que el casero pida una fianza adicional, además del pago de la agencia inmobiliaria y el aval bancario que puede pedir el arrendador. Aunque en principio el total de esta cifra puede resultar considerable, es mucho menor que la entrada de la compra de una vivienda.
A partir de ese momento, el inquilino solo tiene que afrontar el pago de alquiler mensual, el resto de pagos vinculados al inmueble serán responsabilidad del propietario de la vivienda.


Una vez establecidos los cálculos básicos, y aunque comprar una vivienda nos proporcione a largo plazo un mayor patrimonio, deben tenerse en cuenta también otros aspectos:
Vivir en una residencia de alquiler proporciona una renta mensual más estable ya que el pago no está sujeto a intereses ni al Euribor como sí ocurre con la hipoteca. Además, el alquiler otorga una mayor movilidad, y permite mudarte cuando lo necesites.
En conclusión, el factor económico supone gran parte de la decisión a tomar. Sin embargo, no es posible afirmar que una opción sea mejor ni peor que la otra. Elegir si comprar o alquilar una vivienda dependerá de nuestro ritmo de vida, nuestras prioridades y necesidades.
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