domingo, 25 de junio de 2017

Si me dejan dinero para comprar una casa, ¿debo declararlo?

La situación de muchos jóvenes hoy en día a la hora de comprar casa es un poquito compleja en la mayoría de los casos. Por un lado tienen claro que, después de llevar un tiempo viviendo de alquiler, deben ir un paso más allá, y adquirir en propiedad una vivienda. Pero por otro, se tiene la mala experiencia pasada durante la crisis, y no desean que se vuelva a repetir. Es por ello que deciden empezar a analizar cuidadosamente el mercado en busca de su idílico hogar.

El problema comienza cuando, una vez seleccionado el inmueble, decidimos ir al banco a preguntar por las condiciones que tienen para los productos hipotecarios, y nos encontramos ante la gran barrera que supone que el banco no nos prestará más allá del 80% del valor de la tasación que ellos mismos se encarguen de hacer, sin entrar en otros gastos en los que se pudiera incurrir.



El hecho final es que somos jóvenes, y en muchos casos, la situación de crisis que ha atravesado España no nos ha permitido ahorrar lo suficiente para hacer frente a ese 20% + gastos. Lo que puede suceder llegados a este punto, es que algún familiar de nuestro entorno (normalmente los padres), se ofrezcan a dejarnos la cantidad que no nos financiará el banco. 

Pero es aquí cuando nos puede surgir la gran pregunta, ¿cómo podemos hacer esto formal para que no haya ningún problema con las administraciones públicas?

Tenemos dos alternativas, en ambas vamos a plasmar el préstamo en un documento, la primera forma es mediante un contrato privado, y la alternativa es mediante una escritura pública ante notario. Dicho contrato deberá presentarse ante la delegación de Hacienda de la Comunidad Autónoma correspondiente para que el mismo tribute por el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados si el mismo es elevado a público.


También se debe tener en cuenta que, según se haya establecido en el contrato, se vayan devolviendo las cantidades, debiendo dejar registro de las mismas. En el caso de que no fuera así, Hacienda puede interpretar que no se trata de un préstamo sino de una donación encubierta, y nos exija tributar por ella mediante el impuesto de sucesiones y donaciones, que en función de las circunstancias suele ser el más gravoso.

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