miércoles, 7 de junio de 2017

4 comprobaciones que debe realizar un inquilino para alquilar sin sorpresas


Ha llegado el día, por fin has tomado la decisión de abandonar la casa de tus padres, y comenzar tu proyecto de vida en solitario. Para comenzar poco a poco, y ver cómo te manejas de manera independiente, has elegido que quieres vivir de alquiler.

Alquilar una casa no implica tantos papeles como comprarla, pero tendremos que llevar a cabo una serie de trámites para tener la seguridad que lo hacemos según la legislación vigente y así evitaremos cualquier desagradable sorpresa.

Las recomendaciones que os vamos a hacer las vamos a dividir en las que vamos a realizar antes de firmar el contrato, y las que realizaremos de forma posterior.

Comenzaremos por las que vamos a realizar antes de la firma:
  1. Comprobar que el que alquila la vivienda es quien dice ser. Comprobar este dato es fácil y muy económico (9,02€ + IVA) mediante la petición de una nota simple solicitada en el registro de la propiedad al que corresponda la vivienda a alquilar.

  2. Demostrar nuestra solvencia al futuro casero, por lo que deberemos tener preparada una copia de la nómina y/o la declaración de la renta. Esto también depende el casero, ya que algunos pueden pedir más documentación que otros en función de experiencias pasadas. Puede ser interesante, haber hablado con el banco con anterioridad a nuestro proceso de búsqueda, para  estudiar las alternativas en el caso de que necesitemos respaldo debido a las condiciones exigidas por el propietario. Por ello, podemos estudiar las diferentes posibilidades que nos ofrece nuestro banco habitual, cómo puede la entrega de un dinero en depósito o la constitución de un aval –bien por parte de un familiar, bien a través del banco-. En el caso de que solicitemos un aval bancario, habrá que entregar la documentación a la entidad financiera para la constitución de este aval.
  3. Estudiarnos el contrato. Puede sonar obvio, pero siempre que se firma algo, no cabe duda que la primera recomendación que se puede hacer, es que se lea con detenimiento. Pero antes de la firma del contrato, es el momento en el que podemos negociar las condiciones que aplicarán durante todo el tiempo que vivamos en esta casa. Por eso debes tratar de que éstas sean las más beneficiosas para ti en aspectos como: el precio, lo que incluye la renta mensual, la duración del contrato, así como quién debe hacerse cargo de los diferentes gastos existentes (comunidad, impuestos, seguro, etc.) o el pago de las reparaciones cuando las haya, porque seguramente las habrá.
Una vez que hemos firmado el contrato, la única recomendación que os podemos hacer es que os aseguréis de que el propietario ha depositado la fianza.

La ley obliga al casero a depositar la fianza en el organismo competente de la comunidad autónoma, en nuestro caso en la DGA. Esta comprobación es sencilla, pues la copia que nos entregue nuestro casero debe llevar el sello de este organismo y para que le pongan ese sello primero ha debido hacer el ingreso de la fianza.

Es importante para que el día que abandonemos el piso, no sirva de excusa que no tiene el dinero de la fianza y no esté en disposición de devolver el dinero.

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